Vulcano Ultra Terra 80K 2014

3 am y una brisa cálida recorre el Parque nacional Vicente Pérez Rosales, una brisa que pone de inmediato a prueba la utilización o no del tan famoso “cortavientos”, se pensaba en lluvia, frio, mal clima… y al final nada de eso ocurrió, fuimos los privilegiados de los 80k, que tras un comienzo acelerado por el fuerte ritmo que se dio en la punta, logramos llegar a la cumbre del cerro la picada alrededor de las 4.30 am, fue ese instante para mí, el mejor de la carrera, lejos una de las vistas más lindas que me ha tocado vivir. Estaba la inmensa luna llena, brillando fuerte y encima de nosotros, logrando una reflexión perfecta en la nieve del perfecto señor Volcán Osorno, quien cuidaba su perímetro mostrando a piel desnuda su blanco pecho, haciendo de nuestro ascenso un ritual de emociones y sensaciones primitivas, por un momento esa conexión que salí a buscar fue tanta, que olvidé estar en competencia, le digo a Gustavo e Iazaldir, “chicos, vieron el Volcán?”… no hay respuesta (o no la escuché), pero si siento que se dieron el tiempo de mirar tal sublime paisaje…. Tras una larga primera bajada, noté de inmediato el ritmo que conlleva ir en la punta con tales personajes, prácticamente volamos hacia abajo, fue un aterrizaje forzoso hasta que encontramos los senderos y el punto de abastecimiento. Tomé un tiempo en sacar la arena acumulada en mis North Face Ultra Trail.

Fue ahí donde Iazaldir no se detuvo, siguió sin mostrar debilidad alguna, hasta el encuentro con la playa, Gustavo se detuvo, tomo algo de Isotónico y siguió, yo demoré un par de segundos más con la arena.
Parto parejo a 4 el mil por los senderos camino a la playa, para encontrarnos con el camp y el km 37 de competencia, veo a Iazaldir recargando hidratación y no veo a Gustavo, obviamente se había ido y la misión era alcanzarlo, yo buscaba ir adelante y ganar la carrera, pero también buscaba aprender de estos gigantes del trail.

Logro encontrarme una vez más en la pelea del primer lugar, pero esta vez, encuentro a un amigo, los dos sabíamos que con lo difícil que se estaba dando la carrera y el ritmo que llevábamos, iba a ser muy difícil que alguien nos pase, Iazaldir ya no venía, decidimos tomarlo con calma, conversamos, reímos, fue un buen momento ahí en la roca Vulcano. Ya en el tope y tras una pasada en diagonal por un par de quebradas, donde la arena volcánica y los acarreos hacían difícil mantenerse en pie.

Encontramos el sendero que nos llevó abajo, fue una bajada técnica, rápida y resbalosa, dónde doblarte un tobillo o conseguir un dolor de rodilla, era tan simple como parte del juego.
Fue precisamente tras una fuerte doblada en mi tobillo izquierdo, donde tuve que bajar el ritmo y caminar por un par de minutos, Gustavo se me fue unos 500 mts, aún lo veía.
Un nuevo punto de control, llenado de agua, un poco de coca cola, papas fritas (lejos la mejor mezcla en carrera) y salgo, mi partner debía estar cerca, y me lo encuentro casi al comenzar la 3 y última escalada, cada cierto rato mirábamos hacia atrás, no se escuchaba nada, no se veía nadie… fue un ascenso lento pero firme, saltando entre rocas y escalando muchas veces con las manos en el suelo, ya casi en el tope, se sintió el viento que apareció justo cuando se necesitaba, hacía un poco de calor y sed, los primeros rayos de sol, ya calentaban esta lava milenaria por la cual íbamos avanzando.

Ya en el descenso, desde el inicio el ritmo fue loco y mi rodilla izquierda no quería bajar tan rápido como la derecha, por lo que tuve que poner la segunda y bajar enganchado…. Nuevamente el colega desaparece, le puse todos los huevos que me quedaban, pero la diferencia en esa larga bajada fue grande…. Ya en el plano a poco más de 10km y un tremendo sol sobre el parque, el brillo de éste sobre las rocas era bastante rudo, me di el tiempo de sacar mis lentes Tifosi y el panorama mejoró, nuevamente me pusé a correr, donde se podía el ritmo era bajo 4 en otras partes de subía…. 5 km antes de la meta sin darme cuenta me encontré caminando, ese último sendero me golpeó fuerte, pasó el Rafa Fuentes (segundo lugar 64k), me grita vamos Ferrari! Lo vi tan firme, que me prendí otra vez y volví a ritmo, ya a 3km de la meta encontré a las máquinas de Fullrunners Temuco quienes terminaban su recorrido de 35k, compartí un par de gritos de ánimo y me encumbré hacia la meta a buscar mi lugar.

Fue una carrera mágica, encontré conexión con la naturaleza, la disfruté, sufrí un poco, aprendí mucho y el otro año ahí estaré en primera fila de la línea de partida esperando tener nuevamente a la luna iluminando mi camino.

“La mezcla entre perseverancia y pasión, trae como seguro resultado el triunfo».
Enzo Ferrari